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Camino San Mateo-San Mateo (por la Caldera de los Marteles)

Camino San Mateo-San Mateo (por la Caldera de los Marteles)

Camino San Mateo-San Mateo (por la Caldera de los Marteles)

25,49 km
05:46
Moderada
Si
1704,00 m
543,00 m
1766,00 m
1766,00 m

El recorrido arranca ante la fachada de la Iglesia Parroquial de San Mateo y se dirige por las calles de la población hacia Hoya Viciosa por donde se asciende en vereda hacia la zona conocida como El Montañón.

Arriba, en El Montañón, se tiene una vista de las dos vegas, la de San Mateo a la izquierda y la de Valsequillo y Tenteniguada a la derecha.

Hay que seguir la estrecha carretera asfaltada hasta llegar al colegio público unitario, hoy en desuso. Justo después de pasar por la curva en la que se encuentra, podemos ver a la izquierda la vega de Santa Brígida, que hemos venido observando desde la subida al Montañón, con la capital de la isla al fondo, con la formación volcánica característica de La Isleta.

La Vega de Tenteniguada que se abre a nuestra derecha tiene dos interpretaciones desde el punto de vista geológico, bien puede tratarse de una falla, bien de una antigua caldera, de la que restaría el amplio espacio circular que todavía se adivina sobre el paisaje.

Lo que nos queda es bajar hasta el casco urbano de Valsequillo, por el viejo camino empedrado del Lomo de los Cardos. Bajar hasta la Montaña del Helechal, otro volcán, sin subir a ella. Y hasta la Iglesia de San Miguel de Valsequillo y a su plaza, llegaremos por el pequeño barrio de La Orilla y la calle del Sol, donde las gentes del pueblo observaban el tránsito del sol y sabían de las horas en los tiempos en los que los relojes de pulsera no existían.

Una visita a la Iglesia Parroquial de San Miguel nos permitirá descubrir su famosa pila verde, procedente de Telde en la que fueron acristianados a finales del siglo XV los últimos aborígenes de la conquista. Otra pieza valiosa es el San Miguel Arcángel del imaginero Luján Pérez que aparece en candelero destacado en el templo.

Por último, en un lateral de la entrada a la biblioteca municipal que se encuentra junto a la iglesia, se puede ver una colección de tallas flamencas del siglo XVI de los tiempos del comercio del azúcar en Gran Canaria.

Continuando nuestro camino, habremos de retornar a la calle del Sol para hallar el sendero que nos lleve a la carretera y al Molino de los Pérez en el Colmenar (finales del siglo XVIII). El molino perteneció a los Pérez, una de las ramas de la familia del novelista canario Pérez Galdós, naturales de Valsequillo. Fueron los rendimientos económicos de tierras y del mismo molino los que contribuyeron al bienestar económico de la familia y a crear las condiciones para que el joven Galdós pudiera estudiar en Madrid e iniciar, con posterioridad su carrera como escritor.

Dejando atrás el molino y ascendiendo por el camino real que comunicaba Valsequillo pueblo con Tenteniguada, sobrepasamos en primer término el LLano de San Juan, dónde se queman los trastos de las hogueras del santo en la zona.

En Tenteniguada, no nos pararemos, seguiremos el ascenso hasta el Rincón de Tenteniguada y su plaza, para, por el viejo Camino de los Castaños, ascender hasta el mismo borde de los Roques Grande y Gordo, dos domos sálicos, dos estructuras que están formadas por lavas ricas en sílice que les dan ese color blanco tan característico y una consistencia que las convirtió en tapones de piedra en las bocas de sus respectivos puntos de emisión.

Ascediendo aún más, llegamos a la Degollada de la Caldera, en el borde de la Caldera de los Marteles. Un gigantesco conjunto volcánico de 450 metros de longitud por 350 metros de anchura que se abrió en el lugar hace ya 15.000 años y que sigue impresionando por su amplitud.

Habremos de bajar hasta su fondo para luego girar a la derecha y embocar el Barranco del Morro de la Caldera. El barranco asciende con un cauce tapizado de piedras de gran tamaño hasta la Presa de Cuevas Blancas, construida en 1938 y con 51.571 metros cúbicos de capacidad teóricos. Teóricos porque el vaso que debería contener el agua de lluvia no las retiene, el agua se filtra con cada lluvia y se pierde en lo que es fue una obra hidráulica inútil.

LLegados a la cola de la presa, sólo deberemos subir por el camino de la Cañada del Saucillo, bordear la montaña por debajo, y descender ya hasta San Mateo por el barranco situado frente a la Montaña de las Arenas, otro volcán, y el Lomo de Suárez, Los Silos y nuevamente Hoya Viciosa, para regresar por donde subimos en su momento camino de la Iglesia Parroquial de la Vega de San Mateo. Hemos recorrido 25,490 kilómetros.